Calculadora
IMC

El IMC es una métrica de tamizaje, no un diagnóstico. La evaluación clínica completa solo puede realizarla un profesional médico tras revisar tu historia, composición corporal y comorbilidades.

El IMC (índice de masa corporal) es una herramienta para estimar si tu peso está dentro de un rango saludable según tu estatura. No mide directamente cuánto es músculo, hueso o grasa, pero puede ayudarte a entender tus riesgos de salud relacionados con el peso. Calcula el tuyo abajo.

cm
kg

Solo para mayores de 20 años. El IMC no aplica para niños, adolescentes ni embarazadas.

Tu IMC
0.0
Tu IMC
Bajo peso< 18.5
Peso saludable18.5 – 24.9
Sobrepeso25.0 – 29.9
Obesidad> 30.0

¿Qué es el IMC?

El índice de masa corporal (IMC) es una herramienta ampliamente utilizada para estimar la grasa corporal a partir de tu estatura y tu peso. Aunque no mide directamente la grasa corporal, el IMC puede ayudar a identificar si una persona está en bajo peso, en un rango de peso saludable, en sobrepeso u obesidad.

Los profesionales de la salud lo usan frecuentemente como una herramienta de tamizaje, no de diagnóstico. Significa que un IMC alto puede sugerir que estás en riesgo de ciertas condiciones relacionadas con el peso (diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular), y también ayuda a determinar si calificas para tratamientos farmacológicos GLP-1 supervisados por un médico.

Sin embargo, el IMC no da una imagen completa de tu salud: no considera la masa muscular, la densidad ósea ni la distribución de la grasa, factores que influyen en los desenlaces de salud independientemente del IMC. Tampoco incorpora el sexo biológico, la edad ni la etnia, a pesar de ser predictores clave de la composición corporal y el riesgo metabólico.

Dicho eso, el IMC sigue siendo un punto de partida útil. Grandes estudios poblacionales han encontrado que el IMC está fuertemente asociado con el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedad cardíaca y ciertos cánceres, especialmente cuando se considera junto con otros marcadores como la circunferencia de cintura y los indicadores de salud metabólica.

Cómo se calcula el IMC

El IMC se calcula dividiendo tu peso en kilogramos sobre el cuadrado de tu estatura en metros (kg/m²).

IMC = peso (kg) ÷ estatura² (m²)

Por ejemplo: una persona que mide 1.70 m y pesa 70 kg tiene un IMC = 70 ÷ (1.70 × 1.70) = 24.2.

Las categorías del IMC, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud, aplican a adultos a partir de los 20 años:

  • Bajo peso: < 18.5
  • Peso saludable: 18.5 – 24.9
  • Sobrepeso: 25.0 – 29.9
  • Obesidad clase I: 30.0 – 34.9
  • Obesidad clase II: 35.0 – 39.9
  • Obesidad clase III: > 40.0

Estas categorías no aplican a niños, adolescentes o personas embarazadas; tampoco reflejan necesariamente el riesgo individual para todos los adultos. El IMC no distingue entre masa muscular y grasa, y no considera la distribución de grasa, especialmente la grasa visceral, que es la más fuertemente asociada con el riesgo cardiometabólico. Por eso, muchos médicos también revisan otras métricas — circunferencia de cintura, factores de estilo de vida y laboratorios metabólicos — al evaluar peso y salud general.

¿Qué significa tu número de IMC?

Una vez calculas tu IMC, este cae en una de las categorías estándar. Estas categorías ofrecen una idea general de cómo tu peso puede relacionarse con el riesgo de ciertas condiciones de salud.

  • Bajo peso (< 18.5): puede asociarse con mayor riesgo de malnutrición, función inmune debilitada, osteoporosis y mortalidad temprana, especialmente en adultos mayores y poblaciones hospitalizadas.
  • Peso saludable (18.5 – 24.9): generalmente se considera el rango con menor riesgo global de enfermedades crónicas.
  • Sobrepeso (25.0 – 29.9): mayor riesgo de hipertensión, resistencia a la insulina y enfermedad cardíaca, especialmente combinado con otros factores como exceso de grasa abdominal.
  • Obesidad clase I (30.0 – 34.9): riesgo significativamente aumentado de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular (hipertensión) y apnea del sueño.
  • Obesidad clase II (35.0 – 39.9): mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas, con frecuencia asociado a movilidad reducida y enfermedad hepática.
  • Obesidad clase III (> 40.0): el más alto riesgo de condiciones crónicas serias, incluyendo las mencionadas más ciertos cánceres.

Recuerda que el IMC es solo una pieza del rompecabezas. Puede señalar riesgos potenciales, pero no explica por qué alguien cae en una categoría dada ni qué podría estar pasando debajo de la superficie. Ahí es donde una mirada más cercana a otros indicadores de salud se vuelve importante.

¿Qué no te dice tu IMC?

El IMC tiene sus usos, pero no captura todo lo que importa para tu salud. Esto es lo que tu IMC no te está diciendo:

  • Cuánto de tu peso es músculo vs. grasa. El IMC no distingue entre masa magra y grasa corporal. Una persona muy musculosa — un atleta, por ejemplo — puede clasificarse con sobrepeso u obesidad aun cuando su porcentaje de grasa es bajo y sus marcadores de salud son óptimos.
  • Dónde se almacena la grasa. La grasa concentrada en el abdomen (grasa visceral) representa un riesgo mayor que la grasa distribuida en otras zonas. Dos personas con el mismo IMC pueden tener composiciones corporales y niveles de riesgo muy distintos.
  • Tu salud metabólica. El IMC no evalúa presión arterial, colesterol, glicemia ni niveles de inflamación.
  • Tu condición física o fuerza. Podrías ser tan activo y fuerte como un atleta olímpico — pero tu IMC no lo reflejará. Estudios muestran que personas con IMC más alto que se ejercitan regularmente pueden ser más saludables — y vivir más — que personas con IMC más bajo sedentarias.
  • Tu edad biológica, sexo o genética. Todos estos factores influyen tu composición corporal y cómo afecta tu salud, pero no entran en el cálculo del IMC. Las mujeres biológicas, por ejemplo, tienen mayor cantidad de grasa corporal total que los hombres con el mismo IMC.
  • Tu raza y etnia. El sistema del IMC se creó basado en estudios casi exclusivamente con poblaciones blancas. Sin embargo, diferentes razas y etnias ganan peso y responden a éste de manera diferente — por ejemplo, las poblaciones asiáticas tienden a desarrollar comorbilidades relacionadas con la obesidad a IMC más bajos. Esta es una de las razones por las que algunos expertos sugieren ajustar las categorías del IMC según la etnia.
  • Tus hábitos y estilo de vida. El IMC no considera cómo (ni qué) comes, cómo duermes, o cómo manejas el estrés — todos ellos pueden impactar tu peso y tu IMC.

Cómo usar tu rango de IMC

Piensa en tu rango de IMC como un punto de partida — no un veredicto. Por sí solo, el IMC no puede decirte todo sobre tu salud, pero ofrece un marco de referencia útil para conversaciones más profundas con tu médico.

Si tu IMC cae en el rango saludable, sugiere que tu peso es menos probable que se asocie con ciertas condiciones crónicas. Pero sigue siendo importante prestar atención a otros marcadores: presión arterial, colesterol, niveles de energía y bienestar general.

Si tu IMC está en bajo peso, sobrepeso u obesidad, eso no significa automáticamente que estés enfermo o que tengas que hacer cambios drásticos. Pero puede ser una señal para mirar más de cerca tu estilo de vida, hábitos alimentarios, actividad física y otras métricas de salud. En algunos casos, un IMC más alto puede hacerte elegible para apoyo médico como medicamentos GLP-1 con prescripción o programas clínicos estructurados.

Sin importar tu número, el paso más útil es hablar con un médico que pueda evaluar el panorama completo — tus objetivos, laboratorios, antecedentes familiares y personales, salud mental, y más — y ayudarte a decidir qué tiene sentido para ti y tu cuerpo.

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